Impía Malavita, cuando Jazz y Rap se dan la mano.

Impía Malavita, cuando Jazz y Rap se dan la mano.

Se abre el telón, y sale a escena Inkógnito. Suenan acordes de saxo y piano. Se hace el silencio. Comienza el primer acto de Impía Malavita. Una performance francamente diferente a todo aquello a lo que estamos acostumbrados en esto del Rap.

Este trabajo —el tercero del artista chileno-colombiano tras Pinganillas Vol.1 y Vol.2 y su debut, GalloRojo— es un relato diferente de América Latina. Como retratado a través de una vieja lente, y con filtro en blanco y negro. Impía Malavita muestra una imagen lejana de ese ruido que acompaña a la gran urbe latina para mostrar de forma íntima, calmada, casi melancólica, un continente repleto de corruptelas, de libertinaje, de milicos que transportan droga y la filtran en barrios marginales. Un continente adicto a lo imponen, que tampoco es tan diferente a la que nos ocupa a los europeos. Porque al fin y al cabo, lo que nos mueve, lo que nos hunde, lo que nos empuja, es lo mismo aquí y allá. Con otro nombre, y quizá con otra forma, pero idéntico en el fondo.

Impía Malavita es la dura crónica de un camino a paso lento pero sin detenerse nada más que para observar. Es una lenta carrera de fondo huyendo del dólar, del Big Mac, de las Air Max, de bebidas que que no te dan alas y que adormecen el alma. Es la búsqueda del camino alternativo sin asfalto, lejos de la industria que mata el arte. Es otra vuelta de tuerca a los esquemas, las métricas y sus corsés. Una redefinición del Rap en la que el chileno-colombiano hace de la sinceridad una fortaleza, más que una muestra de debilidad.

Este último trabajo de Inkógnito es una manera sencilla pero profunda de asomarse a la realidad de una Latinoamérica que lucha perezosamente por descolonizarse. Pero también es una ocasión perfecta para reconciliarte con el mundo del Hip Hop, si es que alguna vez perdiste la fe en él. Cuando el Rap y el Jazz se dan la mano, y un concienzudo artesano da forma a esa unión, el resultado es de quitarse el sombrero. Y este trabajo es una sublime prueba de ello. Desde hoy, ya suena en nuestro canal de Rap.

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