Witko

Witko. Cuando un hombre camina solo.

Vinculado desde sus inicios al grupo Karih-Katura, tras su disolución, Witko (alias artístico de Emilio José Ponce) decide emprender un viaje en solitario de destino incierto y arduo trayecto, pero con paradas en los mejores bares y áreas de descanso del camino.

Tras abrir boca con el EP Adicciones, lanza su primer disco de estudio, Un hombre camina solo (2012), un título que representa toda una declaración de intenciones, que se termina convirtiendo en un trabajo donde ya daría las primeras pinceladas serias de lo que sería el proyecto Witko: guitarreo grueso, letras de rockero seductor, andanzas de buscavidas, gafas oscuras, chupa de cuero y cuervo al hombro.

Rompe un prolongado silencio en 2014 con el brevísimo Endiablado, que supondría el aperitivo perfecto para su último trabajo hasta la fecha, el redondo Machacanta (2015), un nuevo EP de 4 canciones donde se ha rodeado de muy buenas manos, como son Asensio Ros “Wally” (alias Doctor Divago) en la batería, Roger García en el bajo y la guitarra acústica y Ángel Vela en la guitarra.

El resultado está fuera de toda duda: un trabajo breve, pero que sin duda confirma un paso adelante en la carrera del melenudo rockero y que, además, revela las enormes dosis de pasión y esfuerzo personal vertidas en su música. Porque Witko es uno de esos artistas que vive el Rock, que siente el Rock, que ama el Rock, que desayuna, come y cena Rock y que hace de esta gloriosa música su estilo de vida.

El de Witko es un proyecto sólido, que suena muy bien porque, entre otras muchas cosas, está hecho con cariño y franqueza. Sin mucha idea de hacia dónde le llevará este viaje en solitario, de cuándo se quedará sin gasolina, de cuándo se hará de noche en este páramo inhóspito que es a veces el mundo de la música, pero siempre con toda la intención de disfrutar cada palmo del camino recorrido.
A golpe de Grunge, de Rock clásico, de Rock británico, de Rock sureño… pero eso sí, siempre con chupa de cuero y gafas de sol. Faltaría más.