Kintsugi: cuando ritmo y razón se encuentran

Kinstugi - Chico Reckless

Kintsugi: cuando ritmo y razón se encuentran.

Enciendes el ordenador. Pinchas en play sobre Kintsugi. De repente, todo cobra sentido. El laberinto de fichas de dominó de la mesa cobra un orden lógico. La partida de ajedrez se desenreda. Alfil a Rey. Jaque mate. Ritmo y razón se encuentran. Trap y calma se dan la mano. Extraños compañeros.

Desde el momento en que desenvuelves por primera vez Kintsugi, el álbum que supone el debut en solitario del madrileño Chico Reckless, aterrizas sobre un producto refinado, como Godiva para esos Cajas Rojas de Nestlé. Como un diez para esos cincos raspados. Como Rolex para esos Casios falsarios. Un trabajo que supone una contraposición de términos continua, pero donde todo parece trabajar encajado con precisión de relojero.

Uno no está preparado a un cóctel de Trap y ritmos tan calmados, tan sensatos. No está preparado, porque uno nunca se termina de acostumbrar a que todavía haya traperos que huyen del recurso fácil, del ritmo tormentoso, de la aburrida costumbre de encajar vaciles en flows agresivos. Con tanto ruido, uno normalmente se olvida de que hay quien todavía baja a batirse el cobre en beats con otra cadencia, sacando al Trap de su zona de confort. Chico Reckless lo hace en su primer trabajo. Debuta, y lo hace con victoria.

Descifrar Kintsugi en su conjunto, sin embargo, no es tarea fácil. El madrileño se sirve de un código difícilmente comprensible hasta haber devorado todo el disco. Su trabajo se mueve entre lo callejero y lo sofisticado. Entre lo nihilista y lo hedonista. Trae amor y dolor. Valores y golpes. Tiene algo de quietud, y mucho de huida: del hombre que huye de sus pecados, de evasión del pasado, de éxodo de una realidad displicente, de apartarse del beefeo continuo que parece instalado en el panorama desde hace tiempo y servir a la música con voz propia.

13ogs se pone al frente de la producción de casi todos los beats, pero el ritmo Jazz se encarga de ofrecerlo Charlie Qua en una fugaz aparición, como un guiño, un breve cameo en un spin-off Madrider. Ellos ponen el ritmo, y Chico Reckless la razón. La presencia del maestro de ceremonias. El verso fino como cristal de Bohemia. Y entonces, suena Kintsugi. Y durante casi media hora no tienes orejas para otra cosa. Kintsugi No negocia tu atención. La intercepta.

Desde hoy, ya suena en nuestra emisora de Rap, pero también puedes descargártelo por la patilla en el Bandcamp de Madriders.

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